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San Cristóbal con el Niño Jesús



Actualmente en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, esta pintura de Simón Pereyns data para el año de 1588.
Como en muchas de las obras de Simón Pereyns, se aprecia su estilo Manerista en la composición de los personajes donde se destacan elementos preciosistas en las telas y el uso de toques dorados.


También pintada por el flamenco Simón Pereyns, Nuestra Señora del Perdón (o también conocida como Virgen del Perdón) esta compuesta por el Niño Jesús, acompañado por San Joaquín, Santa Ana y cuatro angelitos en la parte superior.
Fue pintada a expensas de los fieles en 1668, tal pertinencia impuesta por el Santo Oficio, a causa se dice, de una injusta acusación hecha por su socio el pintor Francisco Morales.

Esta obra se encontraba (quemada en el incendio de 1967) en el retablo mayor de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México como obra principal del retablo.
Aunque se desconocía su verdadera autoría, atribuyéndose a varios artistas de la época, en julio de 1965, Justino Fernández y Xavier Moisén descubrieron en el peralte del escalón una firma que decía "Ximón Perines/Pinxievit".

Igualmente salió a la luz que no solo estaba pintada sobre una puerta sino en una tela debidamente preparada, certificándose finalmente la paternidad de la obra a Simón Pereyns.
Tiene los elementos estéticos recurrentes en las obras de Simón Pereyns como balance de elementos, personajes con tonalidades doradas y así como detalles preciosistas en las texturas de las telas en los personajes; elementos de su gran influencia manerista.

La Resurrección


Pintada por Simón Pereyns, esta obra se encuentra en el retablo mayor en la iglesia Franciscana de San Miguel (Huejotzingo, Puebla).
Se caracteriza por su clara influencia manerista, sobre todo en el soldado en la esquina inferior derecha, quien presenta una complicada posición al voltear asombrado hacia el Cristo, manteniendo su cuerpo frontal mientras su pierna derecha se dobla.
La composición de la obra se encuentra en balance casi proporcional en cuanto a los personajes presentes en ella.
Se destacan los elementos como brillo, valores tonales y texturas en cada uno de los personajes.
La sensualidad de la que tanto se expresa en el Manerismo, está indicanda en el cuerpo del Cristo resucitando y que además tiene tonalidades doradas que realzan su presencia.

Simon Pereyns

Flamenco de nacimiento, Simon Pereyns fue entrenado aparentemente en Antwerp, por la primer generación de Maneristas del Norte.
En camino inicialmente a Portugal y luego a Corte Española, en Madrid, viajó a México en 1566 donde en el cortejo del nuevo virrey: Gastón Peralta, marqués de Flacés. Después de que Peralta fue forzado a volver a España en 1568, Pereyns fue acusado frente a la inquisición por lo cual fue forzado a pintar una devota imagen de la Virgen como penitancia.
De Pereyns, para buena fortuna, se conocen algunos trabajos que todavía se conservan en los sitios para los que fueron proyectados, como el retablo de San Miguel Huejotzingo.
Sin embargo, las más de sus obras están desaparecidas y de ellas sólo se tiene noticia por medio de documentos; por ejemplo los trabajos que realizó para el templo de Mixquic, Malinalco o el monasterio franciscano de Cuernavaca.

Su trabajo en México fue de gran alcance e importancia; entre sus discípulos y seguidores se encuentran Francisco Morales, Francisco de Zumaya, Andrés de la Concha (principal colaborador en la iglesia de Teposcolula), y Juan Arrúe. Con todos ellos trabajó en 1585 en la reparación de la vieja catedral de México.Su ténica se caracteriza por ser desigual y fedunda; fue la primera cristalización de la pintura renacentista en la Nueva España.

En sus obras notamos detalles estilísticos flamencos, tales como sequedad, estilización de personajes y gusto por el dorado. Al igual que características italianas como ricas coloraciones, sensualidad de las formas, equilibrio de composición, entre otras.